Como si fuera un espejo, veo las siluetas de la gente, reflejadas en el suelo de mármol. Son sus sombras, que circulan sinuosas por el amplio, tenue y entubado pasillo. Levanto la vista y siguen siendo sombras, ajenas entre ellas. Pero no ya para mí. Desde mi banco, donde espero sentada, contemplo sin esfuerzo lo que piensan, lo que sienten, lo que son. Son mis personajes, y están en mi poder.
que chulo, vas a seguir ?
ResponderEliminarVoy a hacer un cuaderno de bitácora. Así no perderé nunca mis papeles.
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